| Summary: | Quienes mantuvimos trato personal con Ricardo Carpani sabemos que era hombre de sólidas convicciones. Sabemos, también, la fuerza que trasmitía en el saludo, similar calidez humana, idéntica potencia a la de sus 'hombres' del mural o del afiche. Era, por sobre todo, un apasionado, tanto cuando vilipendiaba a los economistas y políticos del régimen, cuando exaltaba el 17 de Octubre o cuando llevaba a la tela a esa pareja obrera que celebraba el amor, donde iba toda su fuerza... y también toda su ternura. En él no se escindían jamás el artista y el hombre. Vivía como pensaba, distinguiéndose de aquellos que al no vivir como piensan, concluyen pensando como viven. Así, a lo largo de su vida, se consolidaron el artista y al hombre. (Contratapa)
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