| Summary: | Por muchos años la magia de los hielos continentales estuvo oculta a los ojos humanos, tanto por la barrera natural de los cordones montañosos que los encierran como por las dificultades de acceso que son propias de su lejanía y del mal clima dominante. Germán Sopeña nos brinda un interesante testimonio que habla de los atractivos geológicos, paleolíticos, geográficos y, por si fuera poco, históricos políticos, característicos de una zona olvidada por los argentinos pero admirada por hombres de todo el mundo.
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