| Riassunto: | María regresando de la escuela, pasa delante de una tienda de sombreros. María adora los sombreros. Entre los variados diseños y colores, le gustó uno que tenía plumas de muchos colores. Entra en la tienda y le pide al vendedor que se lo muestre para luego probárselo. Encantada queda con el sombrero, pero cuando tiene que pagarlo se da cuenta de que no tiene dinero; sin embargo el amable vendedor no deja que María se vaya con las manos vacías.
La primera vez que leí este libro, me divirtió mucho. Me hizo recordar mi niñez, cuando con mínimos elementos inventaba juegos que eran la vida entera, por la seriedad que la imaginación le imprimía al juego.
Admirar cada ilustración, cada personaje y cada escena de este libro de Satoshi Kitamura, es puro placer visual y no puedes evitar pensar que cada una de ellas te es familiar, pues cuando María sale de la tienda con su sombrero especial, está convencida de que es el más maravilloso. Y en esta experiencia ve y siente cómo su entorno se transforma; insisto, es como cuando jugábamos e imaginábamos de niños: todo es real y divertido.
Genial es Kitamura y su conocimiento de la esencia de la niñez, de las convicciones que se tienen en esta etapa de la vida. Pienso que quizás su tradición autodidacta en el campo de la ilustración y escritura para niños, aparte de hacerlo auténtico, lo transforma en un artista libre de ataduras ligadas a la formación en una “escuela de arte”. Por ende, Kitamura observa de manera más pura, más tierna, más traviesa la naturaleza misma de la infancia.
En una segunda y tercera lectura me llamó la atención el tratamiento que el autor le da a los personajes adultos. Estos, usualmente, en la literatura infantil, son insípidos, pasan a segundo plano o hacen de estandarte del bien y el mal, pero en esta ocasión juegan un papel crucial en la experiencia de María, son fundamentales en lograr que se sienta contenta con su sombrero. Un vendedor fuera de serie que decide respetuosamente enredarse en el deseo de la protagonista y unos padres que también entran en la dinámica, pueden sin problemas entender a María. Aplaudo este encantador recurso, tan lleno de amabilidad hacia la infancia.
Este libro es un elogio a la imaginación de los niños, que debiese estar en cada rincón infantil de cada biblioteca, ser leído por cada profesor a sus estudiantes, por padres y madres a sus hijos antes de dormir, porque todos llevamos un sombrero a diario para descubrir. Algunos son coloridos, otros extraños y otros tan maravillosos como el de María.
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