| Summary: | Entrar en el mundo de las emociones es de por si emocionante, más aún si ese ingreso se hace desde el juego. Emocionar y entretener, eso es exactamente lo que logra este libro de formato apaisado, tapas duras dibujadas en calipso y fucsia, con corazones, ojos, bocas y lágrimas que flotan sobre un fondo celeste muy tenue.
Desde esa carátula se invita a los lectores a lo que será un “recorrido emocional” muy interesante, inesperado y libre, ya que cada uno escoge una de las 42 emociones descritas y magníficamente ilustradas, por donde dará inicio a su viaje.
Si bien está hecho especialmente para niños, este Emocionario cautiva y enseña también a los adultos. Se trata de que las personas se conozcan más así mismas a partir de su subjetividad, que se acerquen a la llamada inteligencia emocional, tan necesaria para la buena y sana interacción con los demás.
Al hacer este diccionario de las emociones, sus autores pensaron principalmente en los más pequeños. Ellos quieren que el texto completo se transforme en una oportunidad integradora para las personas desde su más tierna infancia, porque les ayuda a conocer sus emociones, a dialogar sobre sus sentimientos más íntimos y así aprender sobre sus estados de ánimo, tanto negativos como positivos.
Descubrir, identificar y diferenciar las emociones es una forma de educar a los más pequeños para que descubran sin temor quienes son, se atrevan a expresarse y a reconocer a los otros como legítimos otros, de manera que crezcan y lleguen a ser adultos autoconscientes, empáticos, capaces de aportar a una convivencia humana constructiva y pacífica.
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