| Sumari: | Superada la penosa y triste historia protagonizada por la banda de delincuentes mapuches que asaltaron, asesinaron y hasta cometieron repugnantes actos de canibalismo con los conocidos “mercachifles” que recorrían la región Sur de la provincia de Río Negro ofreciendo diversos productos, la Patagonia se pobló de bandoleros, muchos de ellos procedentes también de Chile.
Las andanzas delictivas de los mapuches registradas entre 1905 y 1909, contada en forma excelente y precisa por Don Elías Chucair en su libro “Partidas sin regreso”, dio paso a que se instalaran en la Patagonia bandidos de toda laya que asolaron la zona cometiendo delitos de los más diversos.
Una nómina interesante de estos delincuentes encontramos en publicaciones de la época, como también en libros consultados donde no faltan otras obras de Chucair, como la bandolera inglesa Elena Greenhill, los conocidos bandidos norteamericanos, Butch Cassidy y Sundance Kid, el mítico Juan Francisco Bairoletto o Vairoleto, David Segundo Peralta (“mate cocido”) y muchos más.
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