| Riassunto: | Conocemos a Hamlet y al Rey Lear, pero no a William Shakeaspeare. Sospecho que su extensa gloria póstuma lo habría sorprendido, pero no lo habría interesado. Acaso para él, como para Próspero, todo está hecho de madera de sueños.
Temo no haber sido justo con Shakeaspeare. Para repara esa culpa, me permito exhumar el fin de una parábola que di a la imprenta hace veinte años: "La historia agrega que, antes o después de morir, se supo frente a Dios y le dijo. "Yo, que tantos hombres he dicho en vano, quiero ser uno yo. La voz de Dios le contestó desde un torbellino: Yo tampoco soy: Yo soñé el mundo como tú soñaste tu obra, mi Shakespeare, y entre las formas de mi sueño estás tú, que como yo era muchos y nadie".
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