| Summary: | Manuela Sáenz pasa sus días en Puerto Paita, en la costa peruana. Le vende tabaco a los barcos que atracan, los atiende en un negocio crepuscular, incierto, tan eventual como permanente es su memoria. Recuerda y escribe todos los días, los días de la gloria, de la batalla, en los que era la Libertadora del Libertador. La compañera de lucha de Bolívar, su par, su igual, su amante, su esposa, su manceba, amiga y enemiga, confidente, hasta traidora algunas veces. Juez y parte siempre, como si la emancipación americana fuera ella misma, como si ella misma fuera un continente que se emancipa.
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