| Zusammenfassung: | Eva es una mujer independiente, inteligente, atractiva y madura. Ella ha volcado toda su atención a su trabajo como chef pero también a su faceta como empresaria hotelera y es que el dinero no es algo que le importe demasiado porque lo posee desde su nacimiento, aun así ha sabido aprovechar al máximo su posición para invertir en nuevo proyectos que ha labrado con gran esfuerzo; no obstante, su faceta romántica no ha tenido el mismo éxito es por ello que ha renunciado al amor. Tiene relaciones esporádicas pero que no impliquen sentimientos y es que se niega a volver a sufrir por amor.
Portada de Hay momentos que deberían ser eternos de Megan Maxwell
Portada de Hay momentos que deberían ser eternos de Megan Maxwell
Su entorno laboral es fabuloso y el familiar aunque algo excéntrico también es idílico porque tiene una relación muy intensa con su hermanos, al igual que con sus padres. Es uno de ellos la causa por la que su vida se trastoca y no vuelve a ser tan sosegada como antes, pero por la que encuentra la verdadera felicidad. Y es que su anodina vida se voltea cuando conoce en la azotea de un hospital a Marc, más bien, el Doctor Sarriá, un apuesto médico oncólogo que aparece por sorpresa en un momento clave de su vida.
Son tan solo unos instantes donde hablan, un momento que debió de ser eterno y que se fraguó con una simple acción, la pérdida de un pasador de pelo. Ese objeto perteneciente a su abuela será el causante de que se vuelvan a encontrar, porque era un recuerdo del amor de sus abuelos y no quería perderlo por nada del mundo, supo que era una señal cuando él se lo devolvió pero no se quedaría en un simple gracias, debían de quedar para agradecer ese detalle y nada mejor que hacerlo en un restaurante de lujo y con una chef de prestigio. Era fácil encontrar reserva y es que sería en horario cerrado y con exclusividad para el cliente y es que Marc se lo merecía y ella que era la chef y cocinera del recinto por lo que la noche estaba segura de que sería todo un éxito.
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