| Shrnutí: | La vida porteña en los años veinte resulta un simpático cuadro de costumbres que nos enseña cuántas cosas cambiaron en la vida cotidiana de todos nosotros en el transcurso de unas pocas generaciones. Esos niños de la década de 1920, de pantalones cortos, jugando a las bolitas, al balero o a la pelota; esas niñitas soñando tempranamente con la boda y la maternidad; los oficinistas con su saco de lustrina para usar en el trabajo; aquellas mujeres que empezaban a atreverse a entrar solas en una confitería; y los noviazgos del zaguán; y tantos hábitos arraigados que se derrumbarían décadas más tarde para dar paso a otros usos, supuestamente eternos y también seguramente pasajeros.
|