| Resumo: | Desde los tiempos de la Conquista, el Sur fue el destino de las empresas más insensatas. Una pertinaz leyenda hizo de la Patagonia una rica región pese al relato de los náufragos, de que sólo habían encontrado en ella desolación y muerte. Meta de piratas como Drake y Cavendish, de sacerdotes como Mascardi y Falkner, los relatos de Musters y Cox se confundían con los de los fabuladores y tenían consecuencias políticas, ya que se la disputaban Inglaterra y España. Incluso las expediciones científicas de D'Orbigny y Fitz Roy hacían recelar a Rosas, cuando entregó a Darwin su salvoconducto para la expedición que realizó en 1833 a los ríos Colorado y Neuquén.
En 1869 se realizó el primer censo nacional, que indicó una población de 1.877.490 habitantes para todo el país. Había 24.000 indios en la Patagonia. En cuatro sitios no ejercían su dominio: Punta Arenas, en Chile; Isla de Pavón, en el estuario del río Santa Cruz; la colonia galesa, en el curso inferior del río Chubut, y El Carmen de Patagones, en el curso inferior del Río Negro. Hacia allí se dirigió Francisco Moreno en 1873, a los veintiún años, y en los sucesivos viajes descubrió la verdadera Patagonia, cuando aún había en el mundo grandes territorios sin demarcar.
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