| Summary: | "Dos ideas -mejor dicho, dos obsesiones- rigen la obra de Franz Kafka. La subordinación es la primera de las dos; el infinito, la segunda. En casi todas sus ficciones hay jerarquía y esas jerarquías son infinitas.
En Alemania y fuera se han esbozado interpretaciones teológicas de su obra. No son arbitrarias -sabemos que Kafka era devoto de Pascal y Kierkegaard- pero tampoco son muy útiles. El pleno goce de la obra de Kafka -como el de tantas otras- puede anteceder a toda interpretación y no depende de ellas. La más indiscutible virtud de Kafka es la invención de situaciones intolerables...
La elaboración de Kafka es menos admirable que la invención. Hombres, no hay más que uno en su obra: el homo domesticus -tan judío y tan alemán- ganoso de un lugar, siquiera humildísimo, en un Orden cualquiera; en el universo, en un ministerio, en un asilo de lunáticos, en la cárcel. el argumento y el ambiente son lo esencial; no las evoluciones de la fábula ni la penetración psicológica. De ahí la primacía de sus cuentos sobre sus novelas; de ahí el derecho de afirmar que esta compilación de relatos nos da integramente la medida de tan singular escritor. - Jorge Luis Borges" (extraído de contratapa)
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