| Sumari: | Si bien la estructura del drama se asemeja mucho a un juego y el tono por momentos se aproxima a la farsa, lleva un trasfondo de amarga ironía que apunta ineludiblemente hacia la crítica social. El humor siempre presente funciona en las diversas gradaciones, que van del simple reír de lo que se ama a los distintos matices cáusticos de la ironía y el sarcasmo.
Trescientos millones se estructura en varios planos donde el juego del vivir y el soñar se manifiesta en el destino que encarna cada personaje, aguda y dolorosamente señalado por Arlt en este universo dramático extraído de su más concreta realidad.
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