| Summary: | " El discurso pedagógico dominante, escindido entre la arrogancia de los científicos y la buena conciencia de los moralistas, se está haciendo impronunciable. Las palabras comunes comienzan a no saber nada o a sonar irremediablemente falsas y vacías. Y cada vez más se tiene la sensación de que hay que aprender de nuevo a pensar y a escribir, aunque para ello haya que apartarse de la seguridad de los saberes, de los métodos y de los lenguajes que ya se poseen.
Los textos que siguen aspiran a ser indisciplinados, inseguros e impropios, por que pretenden situarse al margen de la arrogancia y la impersonalidad de la pedagogía tecno-científica dominante, fuera de los tópicos morales al uso con los que se configuraba la buena conciencia, y fuera también del control que las reglas del discurso pedagógico instituto ejercen sobre lo que puede y no puede decirse. Ajenos a cualquier pretensión de verdad incluso, no por ello renuncian a producir efectos de sentido. Sin voluntad de prescribir formas de actuación, no abdican de iluminar y modificar las prácticas. Y aunque no ocupen un lugar seguro y asegurado en el regazo de la verdad, acaso señalen hacia otra forma de pensar y de escribir en pedagogía: una forma en la que las respuestas no sigan a las preguntas, el saber no siga a la duda, el reposo no siga a la inquietud y las soluciones no sigan a los problemas. " (extraído de la contratapa)
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