| Čoahkkáigeassu: | "Un hecho cualquiera -una observación, una despedida, un encuentro, uno de esos curiosos arabescos en que se complace el azar- puede suscitar la emoción estética. La suerte del poeta es proyectar esa emoción, que fue íntima, en una fábula o en una cadencia. La materia de que dispone, el lenguaje, es, como afirma Stevenson, absurdamente inadecuada. ¿Qué hacer con las gastadas palabras -con los Idola fori de Francis Bacon- y con algunos artificios retóricos que están en los manuales? A primera vista, nada o muy poco. Sin embargo basta una página del propio Stevenson o una línea de Séneca para demostrar que la empresa no siempre es imposible." (Extraído de la contracubierta).
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