| Резюме: | Para el griego Hesiodo todo comenzó mientras apacentaba sus ovejas, a pie del monte Helicón. Interrumpieron entonces su siesta las nueve Musas para otorgarle un don y un tarea : le serían revelados los misterios de los orígenes para que él, a su vez, los transmitiera a las generaciones venideras. ¿Imaginaria en ese momento el sencillo pastor que, más de veinticinco siglos después, gracias a sus palabras seguiríamos conociendo la creación del Cielo y de la Tierra, el nacimiento de Zeus, el terrible castigo de Prometeo?
El poeta latino Ovidio si lo suponía. Ya en el epilogo a su Metamorfosis asegura haber completado una obra que "el tiempo voraz no pueda destruír". Las historias del rapto de Proserpina, el amor de ]Apolo por Dafne y la transformación de Narciso, que les acercarnos en estas páginas, testimonios el cumplimiento de su vaticinio.
Completan este recorrido las hazañas de Hércules, la tragedia de Ifigenia y la sangrienta fundación de Roma. Hombres fuertes como dioses y dioses vanidosos como los hombres son nuestros anfitriones en esta nueva visita a la mitología grecolatina.
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