| Sumari: | Un ser anodino, torpe, con anteojitos que acentúan su aspecto despistado... "todo en aquel sacerdote era poco distinguido, hasta su vulgarísimo apellido: Brown". Pero cuando ese hombre insulso habla, entonces la realidad empieza a tener significado, el secreto de los hechos es revelado, los vericuetos del alma muestran su espesor más íntimo. Y al mismo tiempo, casi sin proponérselo, con solo tirar de los hilos enredados, Chesterton crea uno de los más persuasivos paradigmas del género policial moderno. (Extraído de la contratapa)
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