| Crynodeb: | ¿Acaso no podemos pasarnos la vida tratando de entender la frase que dijo nuestro padre, allá en los tiempos remotos, la única vez que rompió el silencio? Algo de estos nos comunica esta crónica del niño peronista bajo los efectos del Tilo Monstruo en la plaza de Pringles: el recuerdo, o la invención, que es lo mismo, de aquellos episodios en los que, entre las brumas de la primera infancia, la alternancia de estilos y leyendas moldeó, tal vez para siempre, nuestra imaginación y el nervio óptico con que el miramos y nos figuramos el mundo.
(Extraído de la contratapa)
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