| Sumari: | Lo realmente nuevo en el diario de Handke y lo que constituye, a la vez, su punto crítico es que el protagonista no es su autor, sine el lenguaje de una conciencia: su acrobática y exhaustiva precisión, la minuciosidad de detalles, de las partículas más diminutas registradas en un gesto, en una actitud o pose, en el aspecto, en el andar, en el habla, en el mirada. Todas ellas captadas con la sensibilidad y sutileza de una visión que sólo una lente de aumento haría posible. Cabría considerar este diario como un reto a ese "olvido diario", terrible y fatal como el destino, que se impone en la vida del hombre a despecho de su más viva memoria. Un reto traducido en pertinaz impulso a combatirlo y transformarlo por medio de la incesante caza y captura de vivencias con el firme y eficaz ingenio de su lenguaje. Ese lenguaje que lo ha convertido en otro "secretario general" del alma y de la precisión.
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