| Sumari: | Agustín Tosco es uno de los más nítidos Hijos del Pueblo. Ese nombre se les daba, a principios del siglo XX, en las organizaciones obreras, a quienes habían dedicado toda su vida a la solidaridad, a la dignidad. Su retrato tendría que colgarse en todos los sindicatos del país y más aun, por sus manos limpias y la pur eza de su pensamiento, en todos los colegios y universidades del pueblo”. Osvaldo Bayer“En esta sociedad argentina tan confusa, los dos populismos - el radicalismo y el peronismo - que nos gobiernan desde siempre, con las interrupciones militares “ordenadoras” habituales, parecerían haber borrado para siempre todas las fronteras de las definiciones. Pero, como excepciones, hay figuras que pese a todo ayudan a redefinir los valores. Una de ellas - una de las más firmes, sin duda, “de piedra” -, es Agustín Tosco. Y lo es porque surge de un sector que, junto al político, es uno de los más confusos, o que confunde más, de nuestra sociedad: el sindicalismo. A partir de 1943, el sindicalismo comienza a transgredir lo que tendría que haber sido su derrotero. Se inicia en la coparticipación del poder, y poder significa corrupción. Se hace participacionista, conciliador, artífice para no quebrar el equilibrio en la sociedad capitalista. Entra con todo en el populismo. Cambia, grita, sale a la calle, para dejar todo como estaba. Tosco es la antítesis, es el dirigente sindical antiburocrático, el auténtico dirigente obrero que no sólo cuida y representa los intereses de los trabajadores sino que además busca un camino para una sociedad justa. Osvaldo Bayer
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