| Summary: | Desde los primitivos alimentos sin cocer, pasando por la aparición del fuego, la necesidad de la cerámica para la cocción en agua o grasa, la importancia de las especias, hasta la actual mesa embellecida por la estética y calificada por las dietas, la autora muestra un significativo panorama de la historia de la alimentación del hombre.
Una nota de ternura acaricia las viejas cocinas cuyanas identificadas con la antigua cocina jachallera de los Almeida. Hay un capítulo especial dedicado al pan, y, como no podía ser de otro modo, todo un estudio de ese vínculo de amistad que une al puebl: el mate, su historia, sus elementos y exigencias, hasta su lenguaje cargado de intención, con código secreto y compartido.
Las recetas de todas las más frecuentes comidas cuyanas -desde las empanadas, las humitas, los huevos quimbos y las inefables tortitas jachalleras, entre muchas otras- integran este vasto muestrario, que manifiesta el modo de ser de un pueblo, a través de una de sus expresiones cotidianas: la alimentación.
Los datos aportados por los informantes, sumados a la experiencia personal y heredada de la autora, desfilan en sabores que la memoria guarda, la historia atesora y la familia cuyana venera.
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