| Sumari: | "Esa tarde del 15 de enero de 1944, Ricardo Hidalgo, de siete años de edad y al que todos apodaban cariñosamente el Tatita, regresaba exultante. Frente a su casa, en la Plaza Aberastain, había pasado varias horas jugando con sus amigos del barrio... Su madre, Doña Milagros Rodrigo no lo reprendía. Al final de cuentas era un niño, estaba de vacaciones y por sobre todas las cosas, era "su" regalón...
...Muchas veces, aislada de todos y de todo abría la valija donde guardaba las pertenencias de su Tatita. Los zapatos marrones, su pijama, el short de baño colorado, el ponchito de invierno, el diploma de mejor alumno de primero inferior, la valijita escolar... Acariciando cada uno de estos recuerdos, iniciaban un íntimo y secreto diálogo entre ambos".
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