| Summary: | La dinámica de la democracia de partidos terminó de instalarse
en Argentina precisamente en la época en que, como modelo de
representación política, ella comenzaba su crisis secular en el
mundo occidental. En verdad, nuestro país se había caracterizado
durante décadas por la existencia de la forma de sociedad propia de la democracia de partidos: una sociedad de masas en la cual
se marcaban nítidos clivajes sociales que se traducían en términos políticos. De eso se trataba, precisamente, el fenómeno
peronista. No obstante, aunque Argentina contaba con la sociedad propia de dicho formato de representación, así como con sus
vehículos apropiados (dos grandes partidos de masas fuertemente
enraizados en bases sociales bien definidas), la dinámica de la
competencia política nunca había llegado a ser la de la "democracia de partidos" debido al carácter discontinuo e incompleto
de su experiencia democrática.
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