| Sumari: | Cuando en abril de 1945 comenzó la lucha por Berlín, se aprestó un transporte que se proponía poner a Salvo en Sudamérica, a través de un puente aéreo, 460 cajones cargados de oro y documentación comprometedora para los jerarcas del Tercer Reich. Pero el cargamento llegó hasta un escondite en las proximidades de Praga y allí el general de las Waffen-SS Emil Klein mató a los soldados que habían hecho el trasldado y conocían el lugar del depósito. Sólo él, de allí en más iba a saber cómo encontrar ese tesoro.
Una vez detenido por los checoslovacos, Klein fue sometido a torturas y prisión rigurosa para que revelara su secreto. Tuvo que disputar, desde la cárcel, una frenética batalla contra norteamericanos y soviéticos, que lo presionaban para que dijera lo que sabía. Pero él calló. Helmut Gassner, un agente del servicio secreto checoslovaco, intentó otro camino: establecer el contacto con los nazis refugiados en Sudamérica para que ellos lo ayudaran a recuperar los cajones. Aquí comenzaría una carrera vertiginosa que podía llevar al agente hasta el tesoro, pero y era mucho más posible también podía conducirlo hacia su propia muerte (extraído de la contratapa).
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