| Özet: | Cuando Carlos Gardel dio a conocer los versos de "Mano a mano", Enrique Santos Discépolo tenía veintidós años. Había vivido el dolor de la orfandad temprana, se había escapado de las aulas para leer desordenadamente los libros que lo formaron como poeta, había incursionado en el teatro llevado de la mano por su hermano, el célebre Armando Discépolo. Pero su historia recién empezaba. Porque, luego, compondría muchas de las más conmovedoras poesías del tango lunfardo, y seguiría con el teatro, dirigiría una orquesta, bregaría por los derechos de autor de poetas y compositores, haría cine desempeñándose como director,guionista,actor,inauguraría en la radio espacios en los que defendería los derechos de los más humildes. Expresó los sentimientos de la marginación en la crisis de los años treinta y todos los matices del hombre que no sabe ya si esperar. Pero también cultivo el humor, un humor ácido que ha quedado para siempre en la memoria de los argentinos.
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