| Zusammenfassung: | Todos los que conocieron a Juan Lawrence encuentran dificultad para definir su carácter sin disminuir el valor de su personalidad.Se nos ocurre que a él, siempre apegado al texto bíblico, le hubiera agradado aplicarse el término que usó Jesucristo en una de las bienaventuranzas con que comenzó su Sermón del Monte. Por cierto que para el Señor, "manso" no significa pobre de espíritu, apocado, inhibido, sino por lo contrario, alguien rico en la vida interior, como también en energía, pero que no gusta de manifestarla exteriormente, sino que prefiere mantenerlo como un secreto para con su Dios, de quien extrae la fortaleza necesaria para una existencia inevitablemente ruda.
Aquella última etapa en la vida del misionero, mucho más larga de lo que era de esperar en alguien de físico frágil, fue la más apacible de todas, pero no sin luchas, muchas de ellas interiores y por lo mismo desconocidas para nosotros. Al comenzar el siglo, prematuramente envejecido a los cincuenta y seis años; se fue con sus hijos a Remolino, sin dejar por eso su trabajo y sin que nadie pensara que aún le quedaban treinta y dos años más de decisiva presencia.
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