| Čoahkkáigeassu: | Cuento o historia verídica (el humor de Mark Twain nos deja optar por lo uno o lo otro), lo que aquí se nos cuenta no sólo cumple, en todo caso, las condiciones lógicas de lo verosímil, sino, cosa aún más íntima e importante, las de lo verdadero.
Es este libro una honda y viva lección de humanidad, transmitida al lector sin fórmulas adustas, a través de las más sorprendentes peripecias y, en suma, con toda la gracia, don de simpatía e ingenio novelesco que han hecho célebre al autor.
Tal vez haya sucedido -nos dice el mismo- o tal vez no; pero pudo haber sucedido.. Y muy pronto el lector empezará a desear que sí, que hubiese sucedido y, finalmente, a creerlo así al menos con fe poética inequívoca, tanto por la vivacidad del relato como por su ejemplaridad.
Según reza el subtítulo, Mark Twain dedica esta notable historia a los jóvenes de todas las edades. Hay que entenderle bien: a todos los que por ser jóvenes o conservar aún alguna entrañable juventud, no tienden a extraer de la experiencia recelosas máximas, sino más bien -como su Príncipe- renovado valor, comprensión del prójimo y bien aleccionada generosidad.
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