| Summary: | Atardeceres marinos, conjuga ese gesto pictórico con la mirada que vuelve a posarse sobre su paisaje y su vida: desde las desmesuradas aguas del Atlántico Sur, a las sierras natales que conjuran presente y pasado, en un ir y venir por la memoria de los dìas. Entonces para ese arriesgarse, la poesía es un tanteo, una incerteza o la duda que en forma de preguntas la sostiene. Esa apariencia, constituye un núcleo duro que Niní ablanda, amasa, porque no hay un modo más profundo de la poesía que su imposibilidad: de abarcarlo todo, de decirlo todo, de afirmar todo. Lo que vuelve su escritura a un origen alejado de toda sentencia.
Juan Fernando García
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