| Summary: | Seguramente, habrán escuchado decir que los fantasmas no existen. Sin embargo, Oscar Wilde se atreve a presentarnos a uno que pasea, desde hace siglos, por el castillo inglés de Canterville.
La mansión fue adquirida por un diplomático estadounidense y por su pragmática familia, de los cuales el fantasma sólo logra ser una víctima. La indiferencia por el lado poético de las cosas y la falta de idealismo lo indagaran hasta tal punto, que se preparará para la venganza. Pero el amor, que es más fuerte que la vida y que la muerte, se perfila como el auténtico vencedor en este relato.
No es difícil ver al mismo Wilde en el espectro sensible e imaginativo, incomprendido y sufriente. Con la sonrisa intelectual del autor, accedemos a esta continuación humorística de las narraciones góticas, tan populares en la Europa del siglo XIX. Y nos preguntamos, tal vez por qué será que en un mundo de información avanzada y codicia tecnológica nos siguen gustando las historias de fantasmas.
|