| Summary: | Los perros ladran, los caballos relinchan, los gatos maúllan, los pájaros cantan...todos estos sonidos son perfectamente audibles por el hombre, quien, basándose en las señales acústicas que configuran su propio lenguaje, ve en ellos un imprescindible medio de comunicación.
Mediante ejemplos cuidadosamente seleccionados el autor demuestra en este libro que no hay vida sin comunicación, y que esta no se limita a las manifestaciones sonoras: el barrenillo (un insecto coleóptero), por ejemplo, se sirve de sustancias olorosas, determinados peces utilizan señales luminosas, las abejas recurren a la danza... incluso los organismos unicelulares se comunican también entre sí.
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