| Sumari: | A su regreso de la India, el coronel Anstruther edificó la casa en un solitario lugar de Inglaterra, en el flanco de una colina y cerca de un molino de viento.
Ahí vivió con su hija, la tranquila y bella Rose Anstruther. El coronel tenía la agradable costumbre de leer novelas policiales. No sólo las leía: escribía minuciosas cartas a los autores, señalando equivocaciones y desfallecimientos.
Solía repetir que su casa era un sitio ideal para un crimen. No pudo prever, sin embargo, lo que después aconteció. (Extraído de la contratapa).
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