| Summary: | Es un hombre simpático, altivo, nervudo, que apenas pasa los 30 años…
Partido a los quince años de la casa paterna en el pueblito de la provincia de Lucca, vino a encerrarse en las selvas americanas…
Encerrado por su padre en un seminario y destinado a la vida eclesiástica, manifestaba desde entonces sus instintos de viajero, privandose de todos los pequeños placeres, economizando su peculio y empleándolo en comprar libros de viaje que leía a hurtadillas.
Llegado a América casi sin medios, siguiendo a su espíritu aventurero, se internó en las selvas brasileñas, paraguayas, argentinas, dedicándose a la vida de explorador, enriqueciendo a los demás con el descubrimiento de riquísimos yerbales, realizando dificilísimos exploraciones [...], abriendo picadas de internacional importancia como la de Campo Eré y siempre sin pedir para sí ni una partícula de gloria…
Su noble orgullo de debérselo todo a sí mismo y a su propio trabajo está impreso en la bandera que flamea sobre su solitario rancho en la costa del Alto Paraná y en que adoptó como símbolo heráldico un hacha y un machete.
Cuando baja a Posadas, Lucchesi se halla en la sociedad como un pez fuera del agua; él, ese soberbio rey de la selva es tímido, está turbado, especialmente con las mujeres…
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