| Summary: | Reseña: El 28 de diciembre de 1606 (aún gobernaba Hernandarias), llegó al puerto bonaerense la barca portuguesa Nossa Senhora do Rosário con un cargamento de ochenta y siete esclavos. Su patrón pide arribada forzosa diciendo haber perdido el rumbo entre África y Brasil y tener averías graves a reparar. El alguacil de mar, el extremeño Antonio de Sosa (sospechado de portugués y apellidarse Souza), visitó al honrado Juan de Vergara, el hombre de confianza de Hernandarias que en ese momento desempeñaba la tenencia de la gobernación, y le propone un brillante y lícito negocio: Vergara denunciaría la carga ilegal del buque entrado, que entonces, conforme a las leyes, debería venderse en subasta pública y darse la tercera parte del producto al denunciante; pero repartiría el porcentaje con el alguacil de mar, vedado por su empleo de cobrar porcentaje alguno. Vergara entra en el enjuague.
La subasta tendría que hacerla Simón de Valdez como tesorero real. Y el resultado es que nadie hace ofertas, salvo Diego de Vega -jefe entonces de la comunidad portuguesa -, a quien se adjudica el lote, y los negros son remitidos legalmente a Potosí.
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