| Riassunto: | Desde el principio de la historia, aquí y en cualquier parte del mundo, la disputa por la tierra es una disputa de poder, no sólo económica. Leer la situación agraria despojándola del peso de los apellidos que la pastorean, los que, a su vez, construyeron una narrativa que los evoca a sí mismos en el centro de la tradición nacional y forjando una relación anímica con el Estado en pos de mantener la concentración que los resguarda, es meramente ingenuo o cómplice. Y ya no hay tiempo para ingenuidades. Nunca debe haberlo para complicidades. Con este libro buscamos modificar, a través de distintos análisis y con una propuesta concreta, un sistema tributario injusto en el que paga lo mismo quien posee un pequeño campo y lo trabaja, que ese puñado de nombres que representan sólo el 0,06 por ciento de la población, pero poseen el 60 por ciento de las tierras de nuestra provincia.
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