| Résumé: | Más allá del debate en torno a sus métodos de lucha, el interés por El Che surge de la necesidad de modelos alternativos. Antes que el Che marxista, guerrillero o funcionario, o el héroe romántico de los posters, cobra inusitada vigencia el Che que supo describir Ezequiel Martínez Estrada: un político, un dirigente, un hombre (joven además) sincero, llano, transparente, con capacidad de entrega y una gran seguridad, un hombre que vivía como pensaba.
A partir de una meticulosa reconstrucción histórica y sin subordinar lo esencial de la vida y la obra del Che a ciertos atributos secundarios, Hugo Gambini nos propone un rescate de su figura sin dogmatismos, apartándose de versiones apologéticas y artísticas.
Su ineludible perspectiva argentina,su carácter completo y fidedigno explican la vigencia del texto, y su inalterable originalidad en el transcurso de tres décadas.
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