| Özet: | En 1947, con motivo de una exposición retrospectiva de la obra de Van Gogh un crítico escribió: "La boga se ha adueñado de Van Gogh. boga frenética a tal extremo que durante los últimos días los visitantes se aplastan en cuatro filas frente a las telas, y la cola de la entrada era tan densa como las que se observan en los grandes cinematógrafos, y en todos los sitios elegantes, las más encantadoras mujeres mundanas proferían exclamaciones de pasión por este pintor que cada cual se vanagloriaba de haber descubierto"
Gloria póstuma que con tanta frecuencia ha premiado los restos de los grandes creadores.
A los largo de toda su vida, Van Gogh conocería solo la soledad, el olvido y la miseria. Solo en los últimos meses de su vida recibiría- mas bien con indiferencia- dos buenas noticias concernientes a su carrera; un critico distinguido publico en Mercure de France un importante estudio acerca de su pintura, y su hermano Theo, Marchand de cuadros impresionistas, vendió por primera vez una tela suya.
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