| Summary: | Los medios se acuerdan de las cárceles casi exclusivamente cuando hay un motín. O cuando desde una actitud oportunista, en la que no creen ni quienes la postulan, se propone la creación de más centros de detención como solución mágica del problema de la criminalidad. Tomando distancia de estos comportamientos meramente coyunturales, el experto Raúl Salinas va mucho más allá. Subraya, para quienes lo olvidaron, que las cárceles nacieron para impedir el movimiento libre de personas consideradas peligrosas para terceros. La prisión, en definitiva, es una institución pública destinada a responder a determinados conflictos sancionados por el Código Penal. Pero su función estricta no consiste en aumentar la dosis de castigos y humillaciones.Salinas sostiene, por el contrario, que se impone la transformación profunda del hoy colapsado sistema penitenciario. Y que la integración de la cárcel a las redes de gestión de la conflictividad es una deuda aún pendiente para la democracia argentina. [Tomado de la contracubierta]
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