| Summary: | Estas páginas son de carbón blanco y cenizas calientes. Muy enfermo desde hacía mucho tiempo, Lawrence iba a morir a los cuarenta y cuatro años.
Como su Cristo, Lawrence era un hombre que ya había estado muerto. Nadie mejor que él podía hablar de esos estados intermediarios entre la vida y la muerte. Y a pesar de todo, logró mantenerse prodigiosamente presente y, al mismo tiempo, referido sin cesar a una visión del más allá. El hombre se reintegra al dios: uno y otro están aquí y allá, fuera, como dice Lawrence, y dentro de la vida.
Drieu La Rochelle
(Contratapa)
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