| Summary: | El proceso de reorganización nacional fue un desvarío mesiánico de algunos generales, la síntesis de disputas personales y cotidianas entre los hombres que se repartieron el poder, el sometimiento a las demandas de la potencia imperial, el trampolín que usó la patria financiera para chupar la riqueza producida por millones de trabajadores cada día más pobre; todo eso fue posible a partir del único requisito previo: la implantación del terror o la "desaparición" de por lo menos de 9.000 personas, el desmantelamiento de los sindicatos, la proscripción de los partidos políticos, y la persecución de sus dirigentes, la censura absoluta en todos los medios de comunicación y en todas las expresiones artísticas y culturales y el funcionamiento simultáneo de catorce campos de concentración y el exterminio de prisioneros políticos. Aquí están, expuestos por primera vez, algunos documentos claves de la dictadura; aquellos que nacían de largas sesiones de sucesivas juntas de comandantes en jefe, que al cabo entregaban un escueto informe para los diarios y los noticieros. Aquí está, lo que no supimos ver o no nos dejaron ver en su momento.
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