| Summary: | Cuando un occidental llega a la India, siente desde el primer momento que se encuentra en un mundo totalmente diferente del suyo. Todo resulta nuevo y chocante. Si poco a poco uno se adentra en el mundo familiar, social y religioso indio, esa sensación aumenta y resulta difícil de comprender tantos siglos de historia en unos pocos minutos. La India es también una encrucijada de religiones, que además, están muy presentes en la vida cotidiana del pueblo. Es frecuente en el país, no sólo encontrar templos o presenciar procesiones y ceremonias dirigidas a los diversos Dioses, sino ver, en lugares públicos taxis, los signos y representaciones de un Dios determinado.
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