| Özet: | El autor lanza una provocación. Provocación al análisis de lo sucedido en nuestros países en los últimos tres lustros, donde gobiernos “progresistas” trataron de poner a los más humildes como sujetos de política y no meros objetos de ella, encarrilando las ideas de democracias participativas, dignidad e inclusión social, soberanía e integración regional.
Hoy, en el medio de una ofensiva a fondo de la derecha más reaccionaria y dependiente, el progresismo, la izquierda, no sale de su laberinto, incapaz de rediseñar su discurso y sus formas de acción. Algunos de estos gobiernos progresistas se dedicaron más a defender lo logrado que a profundizar los cambios.
Más allá de la imposición de medidas regresivas en lo económico y social, la derecha se propone concretar un cambio cultural que rompa los valores progresistas y los lazos solidarios que se habían tejido durante tres lustros. Y para esta derecha del siglo XXI, el pensamiento crítico es un obstáculo para el progreso.
Habla de aciertos y errores del progresismo en el poder, desde la opinión de los propios gobernantes, de analistas y de los pueblos y plantea el dilema de si nuestros países debieran ir por un fortalecimiento republicano o ayudar a su derrumbe.
La democracia representativa, la propiedad privada, la cultura eurocentrista, el sufragismo y los partidos políticos son algunas de las “verdades reveladas” que organizan nuestra vida institucional, nuestra democracia declamativa desde el siglo XIX. La profundidad de la crisis actual cuestiona a la modernidad y al capitalismo. Ya no se trata de reformar al Estado sino de cambiar los paradigmas que hacen a su vigencia, existencia, constitución y organización.
El autor insiste en el rescate del pensamiento crítico y en la construcción de nuevas democracias desde abajo, abandonando la denunciología y el lloriqueo, que muchas veces se confunde con resistencia.(Contratapa).
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