| Summary: | En un clima de tierra devastada se mueve el personaje de Fuego a discreción. La ciudad de otros tiempos languidece bajo un nuevo verano, asentado ahora sobre ella como un gran pájaro quieto empollando muerte e indiferencia. Las cicatrices del derrumbe general están en cada cosa y fundamentalmente en los hombres que buscan el abandono, en la falsa dulzura de las noches, en el alcohol, recuperar la paz de otras horas, algún bálsamo para el pensamiento, treguas para los ojos cansados de atrocidades. Pero es también ahí, a través de ese bloque de crueldad y dureza, en el corazón del desastre, [.] donde finalmente el protagonista se descubre todavía entero, firme en su sitio, [.] y es ahí donde comprende que "la sangre, la palabra, todo cuanto se opusiera a la muerte, aún a través de la muerte misma, suscitaría siempre un cambio", una nueva posibilidad. Al cabo de ese vagabundeo por Buenos Aires, lo que finalmente se impone, sin euforias, sin mayores esperanzas, pero sí con subterránea y obstinada convicción , es una elección por la vida, el resurgimiento de una voluntad que está más allá de todo análisis y donde todavía será posible rescatar los vestigios del orgullo y la dignidad.(Contratapa).
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