| Summary: | En la primera instancia, reconocimos que el progresismo no era una ideología o una doctrina. Si bien abreva en valores o ideas fuerza, es más parecido a una cultura política o a un campo de actores. No es una doctrina o una ideología porque no se puede presentar como un sistema denso y articulado de ideas, porque carece de textos propios relevantes, porque no tiene liderazgos fundantes, porque carece de unanimidad teórica programática, o porque adolece de un mito movilizante. (Contratapa).
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