| Riassunto: | ¡Qué bueno volver a rememorar sabores de la infancia! ¡Qué apropiado en este tráfago de comidas dietéticas, orientales y exóticas, hacer una inmersión en lo nuestro, en lo de aquí nomás, en lo que alguna vez escuchamos a una abuela, o a una tía, pero no nos quedó claro y por lo tanto, lo dejamos en el olvido!... En este puñadito de recetas de Córdoba, Don Azor vuelve a hacernos recordar lo más íntimo, lo que acompañó a los primeros años y en otras ocasiones, nos ilustra sobre "pociones" que, sones y aromas de por medio, nos transportan, mágicamente, a la cocina en mi caso a la de mi abuela Blanca, esposa de Azor de donde emanaban los más tentadores aromas puntualmente al mediodía. Una vez más, Grimaut apela a lo más entrañable, en este caso el alimento, para poner en valor lo esencialmente cordobés.
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