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|a Sol del domingo... Rásgase como un largo velo de tiempo y he aquí que se oye un cántico de campanarios; sois vosotras, campanas de Pascua Florida, campanas de la niñez.
Pues es día de misa, y la madre es tempranera, y la abuela desde el clarín del gallo está en pie, con su vestido obscuro de la iglesia. El sueño de tan grato matinal, que el niño no quiere dejar las sábanas, en donde la cabeza, sobre el brazo y el muslo en flexión, se anda volando por el otro lado de las cosas. Pero las flores de olor están ya en los floreros y el café humeante. El cura estará en la sacristía poniéndose la casulla. Y el niño se viste con su ropa limpia y oliente, y a poco va en la buena compañía a la visita de Dios, a punto en que las campanas alegres, las campanas de Pascua Florida, dicen la última estrofa de la llamada......
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