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| Título: | La infanta mendocina / |
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| Main Author: | |
| Other Authors: | |
| Edition: | 7a. ed. |
| Published: |
Buenos Aires
Atlántida
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| Fecha de edición: | 1950 |
| Physical Description: | 182 p. il. 17 cm. |
| Series: | Biblioteca Billiken
Azul |
| Subjects: |
Table of Contents:
- Merceditas, la única hija del Gral. José de San Martín y Remedios de Escalada, pasó a la historia con más páginas que su propia madre. Tal vez el sello que determinara esta diferencia sean los consejos, que un día, con todo el amor de padre, decidiera escribirle San Martín a su hija, para que su vida goce de plena dicha y felicidad . T Mercedes nació en Mendoza el 24 de agosto de 1.816 , en el año de la independencia, año de cambios , año de efervescencia revolucionaria. Había nacido “la Infanta Mendocina”. ¿ De dónde surgió este nombre? Una persona pública como lo fue José de San Martín y con tanta fama, con tantos logros en su haber, tantos honores, tantos vítores de pueblos, de sus propios soldados y compatriotas, ciertamente que tuvo algunos enemigos y entre las acusaciones figuraban las pretensiones de ser rey. Para quien tuviera en su vida tantos renunciamientos a la majestuosidad, a los cargos, honores y recompensas, seguramente esto debió haberlo tomado con un poco de humor y fastidio a la vez. En una carta envida a su amigo Tomás Guido, escribía: “Sepa Usted que desde antes de ayer, soy padre de una infanta mendocina”. Fue así que esta frase fue utilizada como título de un libro que escribiera ya en el siglo anterior, el gran escritor Arturo Capdevila. Mercedes fue bautizada en su modesta casa, el 31 de agosto donde se preparó un pequeño y sencillo altar, lejos de la fastuosidad y en la más pura intimidad. Fueron sus padrinos, Josefa Álvarez de Delgado, vecina y amiga de Remedios y el capitán de Ingenieros José Álvarez Condarco, gran amigo del Gral. San Martín. La bautizó Lorenzo Guiraldes vicario castrense. El origen del nombre no está claramente definido aunque se le atribuye a la Virgen de la Merced y su segundo nombre Tomasa, por su abuela materna, Tomasa de la Quintana y Larrazábal. Con la llegada de Mercedes, quedaba así sellado el amor y los votos que aquél 12 de setiembre de 1.812 habían jurado en la iglesia La Merced. Fue la morena Jesús su niñera, que también fue de dama de compañía de Remedios. Fue la que le prodigó los mejores cuidados, la que seguramente la colmaba de mimos, la que compartía tantas travesuras juntas en los tiempos de su infancia. Entre los trajines de las batallas, de los preparativos del Cruce de los Andes, del tiempo dedicado a redactar los partes de guerra y demás documentos castrenses, la pequeña Mercedes será la energía vital para el gran Capitán. Ahora su compromiso con la patria, cobraría una mayor dimensión. Mercedes será para Remedios, joven madre de 19 años, la compañía más dulce y tierna. En los largos e interminables días, ambas seguramente ansiaban la llegada del padre y ese reencuentro que tanto añoraban para disfrutar los tres, los momentos más placenteros de la vida en el hogar. Cuando Merceditas contaba con apenas cuatro años, su madre comienza a tener problemas de salud, los cuales se agravaban día a día. Para mejores cuidados y ante la ausencia de San Martín , volvieron a la casa de los abuelos en Buenos Aires. La llegada de los médicos en distintos momentos del día, la seriedad de la familia, los silencios, los susurros, la tristeza en los semblantes, hasta de la alegre negra Jesusa, no pasaban desapercibidos para Merceditas. Pero para felicidad de todos, llegaron los días de la mejoría y todo volvía a la normalidad: paseos con su madre, con sus abuelos y en especial los juegos con sus primos. Su máxima alegría la coronaba la llegada de su padre con el que compartía cabalgatas que recordaría en su madurez como los momentos más felices y memorables con su “tata” como solía llamarlo. El 16 de noviembre de 1.821, fallece su abuelo, aquél que la mimaba en demasía, el que la colmaba de alegría en los paseos a pie o en carruaje; el abuelo de los cuentos; el abuelo-padre que suplía las ausencias de San Martín y le aconsejaba como ser una buena personita. El 29 de octubre de 1.822, otra pérdida en la familia, la de su tía , María Eugenia Escalada de Demaría, hermana de Remedios. La enfermedad de su madre volvió a empeorarse y a pesar de los extremos cuidados de la familia y los médicos nada pudo hacerse. La abuela Tomasa la fue preparando para la cruda verdad, para esos momentos tan duros, de tanto dolor para una pequeña. Faltando 21 días para cumplir 7 años, el 3 de agosto de 1.823, moría su madre. Es de imaginar la angustia de una niña al haber padecido el sufrimiento durante todo el tiempo que duró la enfermedad de Remedios y el dolor de la pérdida, el dolor de la muerte. Su madre tenía tan solo 25 años. Tiempos de ausencias. Le quedaba su abuela y la negra Jesús como única compañía en la casa. El 20 de noviembre, precisamente el día en que Remedios cumpliría 26 años, parte San Martín a Buenos Aires para ir a buscar a Merceditas. Recién el 4 de diciembre de 1.923 llegaría a Buenos Aires con Eusebio ,un indiecito peruano y su perro Gauyaquil y ¡cuál sería la ansiedad de la pequeña luego de casi cuatro años sin verlo!. Más bien la ansiedad de ambos y la expectativa del encuentro, de los abrazos, mimos y besos postergados!. El 10 de febrero de 1.824 se embarcan en el bergantín La Josephine y luego en la fragata La Bayonnais rumbo al puerto de El Havre en Francia. Dos meses duró la travesía y arribó el 24 de abril , eligiendo Bruselas como residencia. Mercedes era una niña traviesa, a veces caprichosa, consentida y mimada en demasía, seguramente por los abuelos. Su padre sereno, equilibrado, modelo de orden y disciplina, de trabajo perseverante y de un raciocino reflexivo, deseaba la mejor educación para su hija y decide internarla en un colegio en el cual estaría hasta 1.829. Y fueron los años felices del Libertador junto a esa hija ejemplar que lo acompañó por el resto de sus días. En 1.832 una epidemia de cólera azotó Francia y tanto padre como hija fueron afectados gravemente. Una epidemia que cobró cien mil muertes. Pero la providencia hizo que un médico y diplomático argentino, Mariano Severo Balcarce, amigo de la familia, estuviese en Francia. Con sus extremos cuidados que diariamente prodigaba a ambos durante los días en que el cólera se había instalado en ellos, logró la curación. Y en ese trajinar de cuidados, Mercedes y Mariano , paciente y doctor, se enamoraron y felizmente el 13 de diciembre de 1.832 se casaron en París. La luna de miel decidieron pasarla en Buenos Aires. Allí volvería a ver, luego de tantos, años a su abuela Tomasa, primos, tíos y demás familiares. Mercedes cautivó a todos con su esmerada educación y buenos modales. En octubre de 1833, nace María Mercedes, la primera hija de la pareja que lleva el nombre de su madre y la primera nieta del Gral. San Martín. Fue su madrina Doña Tomasa de la Quintana y su padrino el teniente coronel Don Mariano Moreno, único hijo del secretario de la 1º Junta. Permanecieron allí dos años. Llegados a Europa se trasladaron años más tarde a Boulogne-sur-Mer y en 1.836, nace su segunda hija, Josefa Dominga Balcarce. Estas bellas nietas del Gral. alegrarían sin duda sus últimos años. Como dijera en tantas oportunidades sobre Mercedes:“Ella ha hecho mi vejez dichosa”. Y el 17 de agosto de 1.850 moría José de San Martín , dolor que se renovaría diez años después 1.861, al fallecer su primogénita María Mercedes a la edad de 27 años, en plena juventud. Será Mercedes y Mariano, la custodia tanto de los documentos y recuerdos del Gral. como de sus restos. Y allí en Brunoy, Francia, la “infanta mendocina”, concluirá su existencia el 28 de febrero de 1.875 a la edad e 58 años y el 20 de febrero de 1.885 la seguirá su esposo Mariano Severo Balcarce. Josefa Dominga, la única que los sobrevive, muere el 17 de abril de 1.924. El 13 de diciembre de 1.951, los restos de Mercedes, de Mariano Balcarce y de María Mercedes descansan en un monumento fúnebre especialmente construido en la basílica de San Francisco, de la ciudad de Mendoza. Y como corolario de esta historia bien vienen las palabras escritas por Arturo Capdevila en su libro “ La Infanta Mendocina”: ..”Mercedes de San Martín y Balcarce, la Infanta Mendocina, fue una hija modelo. Bendiciéndola murió el héroe de los Andes aquél 17 de agosto de 1.850. Ayer la bendecía su padre, hoy la bendice la historia”