| Summary: | Todos los sectores de la sociedad conocen desde siempre la situación en que se halla la institución policial bonaerense: efectivos mal pagados, mal equipados, mal reclutados y peor instruidos, además de asociaciones sospechosas con comerciantes y capitalistas del juego. Por aquello de la crónica escasez de recursos y la crónica corruptela del poder político, el lugar de subordinación que debe ocupar la policí dentro de los poderes del estado se torna imposible creer en una verdadera institución de servicio. Punteros barriales, concejales, diputados, gobernadores, con sus mandantes o protectores, según cargos y capacidad de acción. Según sostienen los autores de este trabajo agudo y crítico ... detrás de todo gran policía corrupto siempre hay un gran político.
|