| Summary: | El crimen de María Soledad Morales saltó de las páginas policiales a las primeras planas de los diarios cuando el encubrimiento político quedó vergonzosamente en evidencia. La presunta participación en el crimen de los hijos de varios jerarcas de la provincia, la casi subordinación absoluta de la policía y los jueces al poder de los Saadi y la impunidad feudal con que se maneja la provincia representan algunos de los mecanismos de un sistema perverso que hizo de Catamarca un reino del despotismo.
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